Te llamo en la mitad de la noche Como una luciérnaga sin luz Tú estabas ahí como una antorcha en llamas Yo era una llave a la que no le vendrían mal unas vueltas.
Tan cansada que no podía ni dormir Tantos secretos que no podía guardar Me prometí a mi misma que no lloraría Otra promesa que no pude cumplir. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario